domingo, 18 de septiembre de 2011

GRANDES ESCRITORES, ESTA SEMANA: HERMAN HESSE

A partir de hoy, cada semana estará dedicada a un escritor diferente, será como un pequeño y humilde homenaje a quienes con su genialidad pusieron su granito de arena y cambiaron la visión del mundo que les toco vivir. Personajes con espíritus rebeldes que tuvieron el coraje de vivir a su manera a pesar de que muchas veces esto fuera en contra de la sociedad.

¿Cuántos de estos escritores no nos abrieron los ojos cuando los descubrimos por primera vez? Cuantos mundos, cuantas realidades, cuantos escenarios y formas de pensar y de sentir nos han mostrado.

Comenzare con un escritor alemán cuyo "Siddartha" es más que un clásico, es una novela llena de misticismo budista puro, de dulzura y de sabiduría milenaria. Herman Hesse es de esa clase de escritores que cuando lo lees por primera vez lo haces parte de tu vida, de tu filosofía y ya no eres la misma persona después.  Dejo su biografía y unas cuantas frases de este gran e inigualable escritor.


Poeta, novelista y pintor alemán, nacido en la localidad de Calw (Selva Negra) el 2 de julio de 1877. Su familia estaba marcada por una fuerte religiosidad, siendo sus padres, Verlasgverein Johannes Hesse y María Gundert, misioneros pietistas.
Después de vivir en la ciudad suiza de Basilea, en donde su padre fue destinado como predicador, Herman Hesse regresó a Calw, en donde esa ascendencia espiritual provocaría su ingreso en el seminario de Maulbronn a la edad de catorce años. Su espíritu rebelde le hacía tener enfrentamientos constantes con la disciplina inherente a los centros escolares, de donde fue expulsado en variadas ocasiones.
Su padre lo envió a la residencia del pastor y exorcista protestante Cristoph Blumhardt en Bad Bol, para que pudiera aplacar el agitado comportamiento de su "hechizado" hijo. Allí sufrió un desengaño amoroso con la hija del sacerdote, que le llevó a un intento de suicidio, a causa del cual fue internado en el psiquiátrico de Stetten. Con posterioridad y tras abandonar el hogar paterno, Hesse trabajaría en una relojería, en una librería y como periodista independiente. También viajó por Italia, intentando recopilar datos para redactar biografías de San Francisco de Asís y Giovanni Bocaccio.
 
En 1904, año en el cual se casa con Maria Bernoulli, publica su primera gran obra, "Peter Camenzind" (1904), una historia de tintes autobiográficos sobre un escritor bohemio que, descontento con la sociedad, termina viviendo como un vagabundo. En "Bajo la rueda" (1906) rememora sus años de insurrección educacional.  1911 es un año clave en su vida, ya que realiza un viaje a la India, lugar en el cual se impregna de filosofía y sensibilidad oriental, al mismo tiempo que transforma sus valores espirituales. El estadillo de la 1ª Guerra Mundial provoca en Hesse un énfasis en sus postulados más pacifistas y una crítica a los sangrientos procederes bélicos. Esta crítica le valió el calificativo de traidor por parte de muchos sectores de la sociedad germana. En esta etapa se instala en Montagnola, una localidad suiza y comienza a interesarse por el psicoanálisis, en especial los estudios de C. G. Jung, que influyeron en la escritura de "Demian" (1919), uno de sus trabajos más importantes.

En "Siddartha" (1922) invoca sus vivencias espirituales hindúes acercándose a la figura de Buda y en "El lobo estepario" (1927) muestra la dualidad natural de la existencia humana, dualidad también implícita en "Narciso y Goldmundo" (1930). Su última novela y una de sus obras clave fue "El juego de abalorios" (1943). En 1923 adquiere la nacionalidad suiza y en 1924, tras divorciarse de Maria Bernoulli, que fue ingresada en un sanatorio mental, se vuelve a casar, ahora con Ruth Wenger, hija de la escritora Lisa Wenger. Posteriormente, en 1931 contraería matrimonio con la historiadora Ninon Dolbin. Durante la 2ª Guerra Mundial, el partido nazi lo incluyó en su lista negra. En 1946 le fue concedido el premio Nobel de Literatura.
Su espíritu contestatario y su posicionamiento pacifista fueron adoptados por la juventud de los años 60, quienes se identificaban con sus textos de búsqueda de identidad y experiencia mística.
El 9 de agosto de 1962 fallece en Montagnola a causa de una hemorragia cerebral. Tenía 85 años.




La belleza no hace feliz al que la posee, sino a quien puede amarla y adorarla.

He sido un hombre que busca y aun lo sigo siendo, pero ya no busco en las estrellas y en los libros, sino en las enseñanzas de mi sangre.

Lo blando es más fuerte que lo duro; el agua es más fuerte que la roca, el amor es más fuerte que la violencia.

Cuando alguien que de verdad necesita algo, lo encuentra, no es la casualidad quien lo procura, sino él mismo. Su propio deseo y su propia necesidad le conducen a ello.

El hombre no es de ninguna manera un ser firme y duradero, es más bien un ensayo y una transición, no es otra cosa sino el puente estrecho y peligroso entre la naturaleza y el espíritu. Hacia el espíritu, hacia Dios, lo impulsa la determinación más íntima; hacia la naturaleza en retorno a la madre, lo atrae el más íntimo deseo: entre ambos poderes vacila su vida temblando de miedo