domingo, 9 de octubre de 2011


Depende de ti, esta en tus manos. .. . .

Tiene mucho mensaje, es muy cierto el hecho de que los únicos responsables de nuestra vida somos nosotros y sólo nosotros sin echarle la culpa a nadie más. . . . . .

Leyenda de los Amantes Mariposa ♥



Se que las casualidades no existen, y ayer platicando con mi queridisisima amiga Melina, me comentó sobre está leyenda que una amiga suya le había recomendado. . . . y la busque  y me enamoré de la historia, de lo personajes, la disfruté tanto. . . . sé que cuando la veas y la leas te pasará lo mismo. . . . .

domingo, 2 de octubre de 2011

OSCAR WILDE


Esta semana es dedicada a Osca Wilde, otro de mis escritores favoritos, un personaje muy fuera de lo común que vivió su época a su gusto y no al gusto de los demás. Rebelde por excelencía.
su biografia:

Novelista, poeta, crítico literario y autor teatral de origen irlandés, gran exponente del esteticismo cuya principal característica era la defensa del arte por el arte. Oscar Fingal O'Flahertie Wills Wilde nació el 16 de octubre de 1854, en Dublín y estudió en el Trinity College de esa ciudad. De joven solía participar en las reuniones literarias organizadas por su madre. Más tarde, siendo estudiante de la Universidad de Oxford, destacó en el estudio de los clásicos y escribió poesía; su extenso poema Ravenna ganó el prestigioso premio Newdigate en 1878, y convirtió el estilo bohemio de su juventud en una filosofía de vida. En Oxford, recogió la influencia de innovadores estéticos como los escritores Walter Pater y John Ruskin. De carácter excéntrico, el joven Wilde llevaba el pelo largo y vestía pantalones de montar de terciopelo. Su habitación estaba repleta de objetos de arte, como girasoles, plumas de pavo real y porcelanas de china. Sus actitudes y modales fueron repetidamente ridiculizados en la publicación satírica Punch y en la ópera cómica de Gilbert y Sullivan Paciencia.

A pesar de ello, su ingenio y su talento le hicieron ganar innumerables admiradores. Su primer libro fue Poemas (1881), y su primera obra teatral, Vera o los nihilistas (1882), se representó por primera vez en Nueva York, ciudad en la que el autor se encontraba por entonces, de paso en una larga gira de conferencias por los Estados Unidos. Tras ella, se estableció en Londres y, en 1884, se casó con una mujer irlandesa muy rica, Constance Lloyd, con la que tuvo dos hijos. A partir de entonces, se dedicó exclusivamente a la literatura. En 1895, en la cima de su carrera, se convirtió en la figura central del más sonado proceso judicial del siglo, que consiguió escandalizar a toda la mojigata clase media de la Inglaterra victoriana. Wilde, que había mantenido una íntima amistad con lord Alfred Douglas, fue acusado por el padre de éste, el marqués de Queensberry, de sodomía. Se le declaró culpable en el juicio, celebrado en mayo de 1895, y, condenado a dos años de trabajos forzados, salió de la prisión arruinado material y espiritualmente. Pasó el resto de su vida en París, bajo el nombre falso de Sebastian Melmoth.

Entre sus primeras obras se cuentan dos colecciones de historias fantásticas, escritas para sus hijos, El príncipe feliz (1888) y La casa de las granadas (1892), y un conjunto de cuentos breves, El crimen de lord Arthur Saville (1891). Su única novela, El retrato de Dorian Gray (1891), es una melodramática historia de decadencia moral, que destaca por su brillante estilo epigramático. Aunque el autor describe todo el proceso de la corrupción del protagonista y, a través del sorprendente final, defiende la lucha contra la degradación moral, los críticos de su tiempo continuaron considerándole un inmoral. Las obras teatrales más personales e interesantes de Wilde fueron las cuatro comedias El abanico de lady Windermere (1892), Una mujer sin importancia (1893), Un marido ideal (1895) y La importancia de llamarse Ernesto (1895), caracterizadas por unos argumentos hábilmente entretejidos y por sus ingeniosos diálogos.

A pesar de su escasa experiencia dramática, consiguió demostrar un talento innato para los efectos teatrales y para la farsa, y aplicó a estas obras algunos de los métodos creativos que solía utilizar en sus restantes obras, como las paradojas en forma de refrán inverso, algunas de las cuales han llegado a hacerse muy famosas: -Experiencia es el nombre que cada uno da a sus propios errores- o -¿Qué es un cínico? Una persona que conoce el precio de todo y el valor de nada-. En contraste con sus comedias, Salomé es una obra teatral seria acerca de la pasión obsesiva. Originalmente escrita en francés, la estrenó en París en 1894 la reconocida actriz Sarah Bernhardt. Posteriormente, el compositor alemán Richard Strauss compuso una ópera homónima basada en ella. Lord Alfred Douglas la tradujo al inglés, en 1894, y el artista Aubrey Beardsley la ilustró. En la cárcel, Wilde escribió De profundis (1895), una extensa carta de arrepentimiento por su pasado estilo de vida. Algunos críticos la han considerado una obra extremadamente reveladora; otros, en cambio, una explosión sentimental muy poco sincera. La balada de la cárcel de Reading (1898), escrito en Berneval, Francia, muy poco después de salir de prisión, y publicado anónimamente en Inglaterra, es uno de sus poemas más poderosos. En él retrata la dureza de la vida en la cárcel y la desesperación de los presos, con un lenguaje bello y cadencioso. Durante muchos años, el nombre de Oscar Wilde sobrellevó el estigma impuesto por la puritana sociedad victoriana. En la actualidad, el artista que se esconde tras ese nombre ha sido reconocido como un brillante crítico social, y sus obras mantienen una vigencia universal. En la literatura en español su influencia se dejó notar en los escritores más esteticistas desde el español Ramón Gómez de la Serna, pasando por el chileno Eduardo Barrios o el catalán Pere Gimferrer. El escritor y editor Ricardo Baeza ha traducido casi toda su obra publicada, primero en España y después en Buenos Aires, donde se exilió durante la Guerra Civil española. Se convirtió al catolicismo el 30 de noviembre de 1900, poco antes de morir de meningitis.

Novelista, poeta, crítico literario y autor teatral de origen irlandés, gran exponente del esteticismo cuya principal característica era la defensa del arte por el arte. Oscar Fingal O'Flahertie Wills Wilde nació el 16 de octubre de 1854, en Dublín y estudió en el Trinity College de esa ciudad. De joven solía participar en las reuniones literarias organizadas por su madre. Más tarde, siendo estudiante de la Universidad de Oxford, destacó en el estudio de los clásicos y escribió poesía; su extenso poema Ravenna ganó el prestigioso premio Newdigate en 1878, y convirtió el estilo bohemio de su juventud en una filosofía de vida. En Oxford, recogió la influencia de innovadores estéticos como los escritores Walter Pater y John Ruskin. De carácter excéntrico, el joven Wilde llevaba el pelo largo y vestía pantalones de montar de terciopelo. Su habitación estaba repleta de objetos de arte, como girasoles, plumas de pavo real y porcelanas de china. Sus actitudes y modales fueron repetidamente ridiculizados en la publicación satírica Punch y en la ópera cómica de Gilbert y Sullivan Paciencia.

A pesar de ello, su ingenio y su talento le hicieron ganar innumerables admiradores. Su primer libro fue Poemas (1881), y su primera obra teatral, Vera o los nihilistas (1882), se representó por primera vez en Nueva York, ciudad en la que el autor se encontraba por entonces, de paso en una larga gira de conferencias por los Estados Unidos. Tras ella, se estableció en Londres y, en 1884, se casó con una mujer irlandesa muy rica, Constance Lloyd, con la que tuvo dos hijos. A partir de entonces, se dedicó exclusivamente a la literatura. En 1895, en la cima de su carrera, se convirtió en la figura central del más sonado proceso judicial del siglo, que consiguió escandalizar a toda la mojigata clase media de la Inglaterra victoriana. Wilde, que había mantenido una íntima amistad con lord Alfred Douglas, fue acusado por el padre de éste, el marqués de Queensberry, de sodomía. Se le declaró culpable en el juicio, celebrado en mayo de 1895, y, condenado a dos años de trabajos forzados, salió de la prisión arruinado material y espiritualmente. Pasó el resto de su vida en París, bajo el nombre falso de Sebastian Melmoth.

Entre sus primeras obras se cuentan dos colecciones de historias fantásticas, escritas para sus hijos, El príncipe feliz (1888) y La casa de las granadas (1892), y un conjunto de cuentos breves, El crimen de lord Arthur Saville (1891). Su única novela, El retrato de Dorian Gray (1891), es una melodramática historia de decadencia moral, que destaca por su brillante estilo epigramático. Aunque el autor describe todo el proceso de la corrupción del protagonista y, a través del sorprendente final, defiende la lucha contra la degradación moral, los críticos de su tiempo continuaron considerándole un inmoral. Las obras teatrales más personales e interesantes de Wilde fueron las cuatro comedias El abanico de lady Windermere (1892), Una mujer sin importancia (1893), Un marido ideal (1895) y La importancia de llamarse Ernesto (1895), caracterizadas por unos argumentos hábilmente entretejidos y por sus ingeniosos diálogos.

A pesar de su escasa experiencia dramática, consiguió demostrar un talento innato para los efectos teatrales y para la farsa, y aplicó a estas obras algunos de los métodos creativos que solía utilizar en sus restantes obras, como las paradojas en forma de refrán inverso, algunas de las cuales han llegado a hacerse muy famosas: -Experiencia es el nombre que cada uno da a sus propios errores- o -¿Qué es un cínico? Una persona que conoce el precio de todo y el valor de nada-. En contraste con sus comedias, Salomé es una obra teatral seria acerca de la pasión obsesiva. Originalmente escrita en francés, la estrenó en París en 1894 la reconocida actriz Sarah Bernhardt. Posteriormente, el compositor alemán Richard Strauss compuso una ópera homónima basada en ella. Lord Alfred Douglas la tradujo al inglés, en 1894, y el artista Aubrey Beardsley la ilustró. En la cárcel, Wilde escribió De profundis (1895), una extensa carta de arrepentimiento por su pasado estilo de vida. Algunos críticos la han considerado una obra extremadamente reveladora; otros, en cambio, una explosión sentimental muy poco sincera. La balada de la cárcel de Reading (1898), escrito en Berneval, Francia, muy poco después de salir de prisión, y publicado anónimamente en Inglaterra, es uno de sus poemas más poderosos. En él retrata la dureza de la vida en la cárcel y la desesperación de los presos, con un lenguaje bello y cadencioso. Durante muchos años, el nombre de Oscar Wilde sobrellevó el estigma impuesto por la puritana sociedad victoriana. En la actualidad, el artista que se esconde tras ese nombre ha sido reconocido como un brillante crítico social, y sus obras mantienen una vigencia universal. En la literatura en español su influencia se dejó notar en los escritores más esteticistas desde el español Ramón Gómez de la Serna, pasando por el chileno Eduardo Barrios o el catalán Pere Gimferrer. El escritor y editor Ricardo Baeza ha traducido casi toda su obra publicada, primero en España y después en Buenos Aires, donde se exilió durante la Guerra Civil española. Se convirtió al catolicismo el 30 de noviembre de 1900, poco antes de morir de meningitis.

Novelista, poeta, crítico literario y autor teatral de origen irlandés, gran exponente del esteticismo cuya principal característica era la defensa del arte por el arte. Oscar Fingal O'Flahertie Wills Wilde nació el 16 de octubre de 1854, en Dublín y estudió en el Trinity College de esa ciudad. De joven solía participar en las reuniones literarias organizadas por su madre. Más tarde, siendo estudiante de la Universidad de Oxford, destacó en el estudio de los clásicos y escribió poesía; su extenso poema Ravenna ganó el prestigioso premio Newdigate en 1878, y convirtió el estilo bohemio de su juventud en una filosofía de vida. En Oxford, recogió la influencia de innovadores estéticos como los escritores Walter Pater y John Ruskin. De carácter excéntrico, el joven Wilde llevaba el pelo largo y vestía pantalones de montar de terciopelo. Su habitación estaba repleta de objetos de arte, como girasoles, plumas de pavo real y porcelanas de china. Sus actitudes y modales fueron repetidamente ridiculizados en la publicación satírica Punch y en la ópera cómica de Gilbert y Sullivan Paciencia.

A pesar de ello, su ingenio y su talento le hicieron ganar innumerables admiradores. Su primer libro fue Poemas (1881), y su primera obra teatral, Vera o los nihilistas (1882), se representó por primera vez en Nueva York, ciudad en la que el autor se encontraba por entonces, de paso en una larga gira de conferencias por los Estados Unidos. Tras ella, se estableció en Londres y, en 1884, se casó con una mujer irlandesa muy rica, Constance Lloyd, con la que tuvo dos hijos. A partir de entonces, se dedicó exclusivamente a la literatura. En 1895, en la cima de su carrera, se convirtió en la figura central del más sonado proceso judicial del siglo, que consiguió escandalizar a toda la mojigata clase media de la Inglaterra victoriana. Wilde, que había mantenido una íntima amistad con lord Alfred Douglas, fue acusado por el padre de éste, el marqués de Queensberry, de sodomía. Se le declaró culpable en el juicio, celebrado en mayo de 1895, y, condenado a dos años de trabajos forzados, salió de la prisión arruinado material y espiritualmente. Pasó el resto de su vida en París, bajo el nombre falso de Sebastian Melmoth.

Entre sus primeras obras se cuentan dos colecciones de historias fantásticas, escritas para sus hijos, El príncipe feliz (1888) y La casa de las granadas (1892), y un conjunto de cuentos breves, El crimen de lord Arthur Saville (1891). Su única novela, El retrato de Dorian Gray (1891), es una melodramática historia de decadencia moral, que destaca por su brillante estilo epigramático. Aunque el autor describe todo el proceso de la corrupción del protagonista y, a través del sorprendente final, defiende la lucha contra la degradación moral, los críticos de su tiempo continuaron considerándole un inmoral. Las obras teatrales más personales e interesantes de Wilde fueron las cuatro comedias El abanico de lady Windermere (1892), Una mujer sin importancia (1893), Un marido ideal (1895) y La importancia de llamarse Ernesto (1895), caracterizadas por unos argumentos hábilmente entretejidos y por sus ingeniosos diálogos.

A pesar de su escasa experiencia dramática, consiguió demostrar un talento innato para los efectos teatrales y para la farsa, y aplicó a estas obras algunos de los métodos creativos que solía utilizar en sus restantes obras, como las paradojas en forma de refrán inverso, algunas de las cuales han llegado a hacerse muy famosas: -Experiencia es el nombre que cada uno da a sus propios errores- o -¿Qué es un cínico? Una persona que conoce el precio de todo y el valor de nada-. En contraste con sus comedias, Salomé es una obra teatral seria acerca de la pasión obsesiva. Originalmente escrita en francés, la estrenó en París en 1894 la reconocida actriz Sarah Bernhardt. Posteriormente, el compositor alemán Richard Strauss compuso una ópera homónima basada en ella. Lord Alfred Douglas la tradujo al inglés, en 1894, y el artista Aubrey Beardsley la ilustró. En la cárcel, Wilde escribió De profundis (1895), una extensa carta de arrepentimiento por su pasado estilo de vida. Algunos críticos la han considerado una obra extremadamente reveladora; otros, en cambio, una explosión sentimental muy poco sincera. La balada de la cárcel de Reading (1898), escrito en Berneval, Francia, muy poco después de salir de prisión, y publicado anónimamente en Inglaterra, es uno de sus poemas más poderosos. En él retrata la dureza de la vida en la cárcel y la desesperación de los presos, con un lenguaje bello y cadencioso. Durante muchos años, el nombre de Oscar Wilde sobrellevó el estigma impuesto por la puritana sociedad victoriana. En la actualidad, el artista que se esconde tras ese nombre ha sido reconocido como un brillante crítico social, y sus obras mantienen una vigencia universal. En la literatura en español su influencia se dejó notar en los escritores más esteticistas desde el español Ramón Gómez de la Serna, pasando por el chileno Eduardo Barrios o el catalán Pere Gimferrer. El escritor y editor Ricardo Baeza ha traducido casi toda su obra publicada, primero en España y después en Buenos Aires, donde se exilió durante la Guerra Civil española. Se convirtió al catolicismo el 30 de noviembre de 1900, poco antes de morir de meningitis.© eMe


FRASES DE OSCAR WILDE

A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.

Uno debería estar siempre enamorado. Por eso jamás deberíamos casarnos.

La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella.

Sólo hay una cosa en el mundo peor que estar en boca de los demás, y es no estar en boca de nadie.

Hablan mucho de la belleza de la certidumbre como si ignorasen la belleza sutil de la duda. Creer es muy monótono; la duda es apasionante.

La sociedad perdona a veces al criminal, pero no perdona nunca al soñador.
Ningún gran artista ve las cosas como son en realidad; si lo hiciera, dejaría de ser artista

Cuando me da por pensar de noche en mis defectos, me quedo dormido inmediatamente.

Resulta de todo punto monstruosa la forma en que la gente va por ahí hoy en día criticándote a tus espaldas por cosas que son absolutamente y completamente ciertas.

Discúlpeme, no le había reconocido: he cambiado mucho.

A mí dadme lo superfluo, que lo necesario todo el mundo puede tenerlo.

Logro resistirlo todo, salvo la tentación.

El mundo llama inmorales a los libros que le explican su propia vergüenza.





domingo, 18 de septiembre de 2011

GRANDES ESCRITORES, ESTA SEMANA: HERMAN HESSE

A partir de hoy, cada semana estará dedicada a un escritor diferente, será como un pequeño y humilde homenaje a quienes con su genialidad pusieron su granito de arena y cambiaron la visión del mundo que les toco vivir. Personajes con espíritus rebeldes que tuvieron el coraje de vivir a su manera a pesar de que muchas veces esto fuera en contra de la sociedad.

¿Cuántos de estos escritores no nos abrieron los ojos cuando los descubrimos por primera vez? Cuantos mundos, cuantas realidades, cuantos escenarios y formas de pensar y de sentir nos han mostrado.

Comenzare con un escritor alemán cuyo "Siddartha" es más que un clásico, es una novela llena de misticismo budista puro, de dulzura y de sabiduría milenaria. Herman Hesse es de esa clase de escritores que cuando lo lees por primera vez lo haces parte de tu vida, de tu filosofía y ya no eres la misma persona después.  Dejo su biografía y unas cuantas frases de este gran e inigualable escritor.


Poeta, novelista y pintor alemán, nacido en la localidad de Calw (Selva Negra) el 2 de julio de 1877. Su familia estaba marcada por una fuerte religiosidad, siendo sus padres, Verlasgverein Johannes Hesse y María Gundert, misioneros pietistas.
Después de vivir en la ciudad suiza de Basilea, en donde su padre fue destinado como predicador, Herman Hesse regresó a Calw, en donde esa ascendencia espiritual provocaría su ingreso en el seminario de Maulbronn a la edad de catorce años. Su espíritu rebelde le hacía tener enfrentamientos constantes con la disciplina inherente a los centros escolares, de donde fue expulsado en variadas ocasiones.
Su padre lo envió a la residencia del pastor y exorcista protestante Cristoph Blumhardt en Bad Bol, para que pudiera aplacar el agitado comportamiento de su "hechizado" hijo. Allí sufrió un desengaño amoroso con la hija del sacerdote, que le llevó a un intento de suicidio, a causa del cual fue internado en el psiquiátrico de Stetten. Con posterioridad y tras abandonar el hogar paterno, Hesse trabajaría en una relojería, en una librería y como periodista independiente. También viajó por Italia, intentando recopilar datos para redactar biografías de San Francisco de Asís y Giovanni Bocaccio.
 
En 1904, año en el cual se casa con Maria Bernoulli, publica su primera gran obra, "Peter Camenzind" (1904), una historia de tintes autobiográficos sobre un escritor bohemio que, descontento con la sociedad, termina viviendo como un vagabundo. En "Bajo la rueda" (1906) rememora sus años de insurrección educacional.  1911 es un año clave en su vida, ya que realiza un viaje a la India, lugar en el cual se impregna de filosofía y sensibilidad oriental, al mismo tiempo que transforma sus valores espirituales. El estadillo de la 1ª Guerra Mundial provoca en Hesse un énfasis en sus postulados más pacifistas y una crítica a los sangrientos procederes bélicos. Esta crítica le valió el calificativo de traidor por parte de muchos sectores de la sociedad germana. En esta etapa se instala en Montagnola, una localidad suiza y comienza a interesarse por el psicoanálisis, en especial los estudios de C. G. Jung, que influyeron en la escritura de "Demian" (1919), uno de sus trabajos más importantes.

En "Siddartha" (1922) invoca sus vivencias espirituales hindúes acercándose a la figura de Buda y en "El lobo estepario" (1927) muestra la dualidad natural de la existencia humana, dualidad también implícita en "Narciso y Goldmundo" (1930). Su última novela y una de sus obras clave fue "El juego de abalorios" (1943). En 1923 adquiere la nacionalidad suiza y en 1924, tras divorciarse de Maria Bernoulli, que fue ingresada en un sanatorio mental, se vuelve a casar, ahora con Ruth Wenger, hija de la escritora Lisa Wenger. Posteriormente, en 1931 contraería matrimonio con la historiadora Ninon Dolbin. Durante la 2ª Guerra Mundial, el partido nazi lo incluyó en su lista negra. En 1946 le fue concedido el premio Nobel de Literatura.
Su espíritu contestatario y su posicionamiento pacifista fueron adoptados por la juventud de los años 60, quienes se identificaban con sus textos de búsqueda de identidad y experiencia mística.
El 9 de agosto de 1962 fallece en Montagnola a causa de una hemorragia cerebral. Tenía 85 años.




La belleza no hace feliz al que la posee, sino a quien puede amarla y adorarla.

He sido un hombre que busca y aun lo sigo siendo, pero ya no busco en las estrellas y en los libros, sino en las enseñanzas de mi sangre.

Lo blando es más fuerte que lo duro; el agua es más fuerte que la roca, el amor es más fuerte que la violencia.

Cuando alguien que de verdad necesita algo, lo encuentra, no es la casualidad quien lo procura, sino él mismo. Su propio deseo y su propia necesidad le conducen a ello.

El hombre no es de ninguna manera un ser firme y duradero, es más bien un ensayo y una transición, no es otra cosa sino el puente estrecho y peligroso entre la naturaleza y el espíritu. Hacia el espíritu, hacia Dios, lo impulsa la determinación más íntima; hacia la naturaleza en retorno a la madre, lo atrae el más íntimo deseo: entre ambos poderes vacila su vida temblando de miedo

domingo, 21 de agosto de 2011

EL MONJE ZEN Y EL FUTURO

Hace años vivía un monje zen en las cuevas de guache, el monje era ciego, pero decían que podía ver el futuro.
Un día un hombre que no creía en la historia del monje que podía ver el futuro, fue a visitarlo. el monje estaba sentado en posición de loto a la entrada de la cueva.
el hombre se acercó a él y dijo eres tú el monje que pude ver el futuro si dijo e ...
l monje con una voz profunda que se oía por toda la cueva a traves del eco.
Entonces me podrás decir que quiero saber.
El monje contesto no.
El hombre se rió y dijo eres un farsante sabia de que no podías ver el futuro.
el monje sonrió y dijo sabía que contestarías eso,
no necesitas saber el futuro, tu solo buscas creer en algo, estas perdido debes encontrarte a ti mismo,
el hombre agacho la cabeza y bajo la montaña avergonzado, comprendió que el futuro no existe sino hay un ahora.
autor: Álvaro Gutiérrez castillo
 

domingo, 17 de abril de 2011

Sociedad tobogán: Prismas

Sociedad tobogán: Prismas: " 'Al amado no se le alecciona, se le observa, no se le transforma, se le ve crecer y no se le conduce, se le acompaña' &nbs..."

sábado, 12 de febrero de 2011

Hebrides / Mendelsshon, Pablo Casals conducts (1-2)



No hay melodía, canción, sinfonia, etc., que me encante y guste mas que esta de "Las Hebridas", la escuche por primera vez cuando vi la pelicula de "La Edad de Oro" de Luis Buñuel y me enamoré de ambas, de la música y de la pelicula. Es como viajar en el tiempo. . . . . . .

lunes, 3 de enero de 2011

Anais Nïn en el Delta de Venus


Hace algún tiempo atrás, descubrí un libro que me encanto, que me mostró como era el mundo en que su autora vivió, sintió, amo y vibro; su pensar y su sentir plasmados en esas líneas me hizo pensar y pensar en ella, en como habría sido su vida, como habrían sido sus amores, sus amantes, sus relaciones con los demás, como se desenvolvió en la sociedad que le toco vivir. A tanto llego mi fijación por esa vida tan interesante que no pude evitar estar escribiendo una novela basada en esta vida tan interesante, de una mujer libre que efectivamente tuvo una existencia fuera de lo común, simplemente viviendo a placer dándose gusto a ella y solo a ella, esta escritora es Anaís Nïn, nacida en Francia el 21 de Febrero de 1903, autora que desafío a su tiempo.


“La vida está en gran parte compuesta por sueños. Hay que unirlos a la acción.”

“El erotismo es una de las bases del conocimiento de uno mismo, tan indispensable como la poesía.”

“Me niego a vivir en el mundo ordinario como una mujer ordinaria. A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis. Soy una neurótica, en el sentido de que vivo en mi mundo. No me adaptaré de mi mundo. Me adapto a mí misma.”

“Cualquier forma de amor que encuentres, vívelo. Libre o no libre, casado o soltero, heterosexual u homosexual, son aspectos que varían de cada persona. Hay quienes son más expansivos, capaces de varios amores. No creo que exista una única respuesta para todo el mundo.”

“Mi vida se dificulta por mi pensamiento y la necesidad de comprender lo que estoy viviendo.”

“No tenemos un lenguaje para los sentidos. Los sentimientos son las imágenes, las sensaciones son como sonidos musicales.”

“El mejor momento para ti y para mí no es cuando razonamos, sino cuando no lo hacemos.”

“La vida es un proceso de modificación, una combinación de estados que tenemos que pasar. Cuando la gente no cambia de estado y permanecer en él, es una especie de muerte.”

“No tengo ninguna moralidad. Sé que la gente se horroriza, pero no yo. Ninguna moralidad mientras el daño hecho no se manifieste por sí mismo. Mi moralidad no se reafirma cuando me enfrento con el dolor de un ser humano...”

“La vida ordinaria no me interesa. Sólo busco los momentos altos. Estoy de acuerdo con los surrealistas, en la búsqueda de lo maravilloso.”


“Yo, con un instinto profundo, elijo un hombre que provoca mi fuerza, que ejerce demandas enormes sobre mí, que no duda de mi coraje ni mi rudeza, que tiene coraje de tratarme como una mujer.”





























Frases de Relatos de Poder

Estas son unas cuantas frases que saque del libro "Relatos de Poder" de Carlos Castaneda, son enseñanzas puras, para el crecimiento espiritual.



*Hay tres clases de malos hábitos que usamos una y otra vez al enfrentarnos con situaciones fuera de lo común en esta vida. Primero: podemos no hacer caso de lo que está ocurriendo o ha ocurri¬do, y sentir como si nunca hubiera pasado. Ése es el camino del santurrón. Segundo: podemos aceptar todo tal como se presenta y sentir como si supiéra¬mos qué es lo que está pasando. Ése es el camino de los devotos. Tercero: podemos obsesionarnos con un suceso porque no podemos descartarlo o porque no podemos aceptarlo de todo corazón. Ése es el camino del tonto. ¿Tu camino? Hay un cuarto camino, el correcto, el camino del guerrero.

Un guerrero actúa como si nunca hubiera pasado nada, porque no cree en nada, pero acepta todo tal como se presenta. Acep¬ta sin aceptar y descarta sin descartar. Nunca siente como si supiera, ni tampoco siente como si nada hu¬biera pasado. Actúa como si tuviera el control, aun¬que esté temblando de miedo. Actuar en esa forma disipa la obsesión.


*El poder personal te hará deslizarte con gran facilidad y entrar en la explicación de los brujos. La explicación no es lo que, tú llamarías una explicación; sin embargo, aunque no aclara el mundo ni sus misterios, los hace menos pavorosos. Ésa debería ser la esencia de una explicación, pero no es eso lo que tú buscas. Tú andas detrás del reflejo de ti y tus ideas.




*La confianza de un guerrero no es la confianza del hom­bre común. El hombre común busca la certeza en los ojos del espectador y llama a eso confianza en sí mis­mo. El guerrero busca la impecabilidad en sus propios ojos y llama a eso humildad. El hombre común está enganchado a sus prójimos, mientras que el guerrero sólo depende de sí mismo. Andas en pos de lo impo­sible. Buscas la confianza del hombre común, cuando deberías buscar la humildad del guerrero. Hay una gran diferencia entre las dos. La confianza implica saber algo con certeza; la humildad implica ser impe­cable en los propias actos y sentimientos.